domingo, 17 de noviembre de 2013

Beata Josefa Naval Girbés. Los milagros de la beatificación

 
 
  
 
 
Estampa conmemorativa de la clausura del proceso sobre los milagros de la Señora Pepa, 1979.
 
 
 
 
 
   El 25 de febrero de 1979 se clausuraba en la Parroquia de San Jaime el proceso sobre tres milagros atribuidos a la intercesión de Josefa Naval Girbés, presidiendo el acto el Arzobispo de Valencia D. Miguel Roca Cabanellas.
   De la biografía de la Beata escrita por D. Bernardo Asensi, y publicada en 1957, tomamos los siguientes textos sobre estos tres milagros:
 
 
 
GRACIAS OBTENIDAS
 
Curación repentina
 
   El caso fue en Algemesí (Valencia), el día 3 de julio de 1935. tenemos a la vista tres certificados médicos.
   "Josefa Girbés Castell, casada, de 46 años de edad, natural de Algemesí con domicilio en la calle de Campoamor (...) padecía desde hace cinco años y medio enterocolitis ulcero-membranosa crónica (...) Cuantas medicaciones fueron prescritas, lejos de mejorarle, acentuaron el mal, por lo que en el último semestre se abandonó toda medicación y se redujo el alimento a pequeñas tomas de agua de arroz"
   Perdida toda esperanza humana de curación, acudió la enferma con grandísima fe y confianza a la Sierva de Dios, Josefa Naval Girbés. Empezó con su familia la Novena, prometiendo hacerla tres veces seguidas e ir el último día a oír Misa a la Parroquia y comulgar en acción de gracias.
    La Novena tocaba a su fin, el mal seguía su curso. El día 2 de julio se agravó tanto la enferma que, por indicación del médico, se le administraron los Últimos Sacramentos. Llega el día 3, último de la Novena; pasa el día en período agónico; todos desconfían ya de la curación, todos, menos la enferma, que dice en un momento de lucidez: "Aún no han dado la doce de la noche".
   Efectivamente, Dios premió su grandísima confianza. Al dar las doce, la enferma agonizante se siente repentinamente curada; pide la ropa para levantarse, y la hija, que está en la cabecera de la cama, viéndola agonizar, cree que su madre, por la ilusión que tenía de curar, le pide la ropa en el delirio de la agonía. Lo dice así a su padre que estaba allí; éste se acerca, y la enferma les dice a los dos: "No lo creéis, pero estoy curada y voy a levantarme".
   (...) El informe de los médicos termina diciendo:... en la visita que le hicimos en la mañana del 14 de julio recibimos la inesperada satisfacción de verla levantada y totalmente restablecida de su afección.
   Han transcurrido más de quince años, y la que recibió repentinamente la curación, sigue completamente bien, y llena de agradecimiento declara lo dicho para gloria de Dios y de su Sierva Josefa Naval Girbés.
 
 
 
Curación de cáncer
 
  El obrero ferroviario Francisco Tortosa Martí, casado, de 45 años de edad, natural y vecino de Algemesí, con domicilio en Progreso ...sintiéndose enfermo de los riñones, fue el día primero de julio de 1942 al especialista de Valencia, doctor Víctor Mollá, apreciándole éste una tumoración difusa en la región lumbar, por lo que le aconsejó la operación.
   Regresó el enfermo a Algemesí, y cada día iba empeorando en su dolencia hasta el punto que en el mes de agosto era atormentado por fuertes dolores, que al empezar el mes de septiembre le inmovilizaron en su lecho.
   Durante estos dos meses le vieron, además del médico de cabecera, don Miguel Tortajada, los médicos de Algemesí, don Juan Ahuir, don Eduardo P. Puchal y el doctor Llombart, de Valencia (...)
  La operación fue practicada en la Casa de la Salud del sagrado Corazón, de Valencia (...) sirvió para ver el cáncer con sus propios ojos, ya que apareció la zona renal y perirrenal invadida totalmente por un proceso neoplásico: perinefritis cancerosa.
   Al día siguiente de la operación fue trasladado el enfermo en gravísimo estado a Algemesí, con la siguiente nota del cirujano al médico de cabecera: No creo que quepa otra cosa que calmantes para hacer más soportable el triste y próximo fin que le espera.
   La familia del enfermo, conocedora de la gravedad del caso, acudió a la Sierva de Dios, Josefa Naval Girbés, visitó el sepulcro y empezó fervorosamente la Novena.
   El día primero de octubre persistía la gravedad del enfermo y fue viaticado. En este supremo trance, empezó el enfermo, lleno de confianza, otra Novena a la Santita, concediendo el Señor la gracia que se le pedía. En efecto, empezó a mejorar durante la Novena: desaparecieron los dolores y entró en franca mejoría, de suerte que el primero de diciembre abandonó la cama completamente curado.
   Los médicos certificaron la curación, y una radiografía hecha por el doctor Muñoz Carbonero, de Valencia, pone de manifiesto la completa curación del cáncer.
   El enfermo, restablecido, fue dado de alta por el Jefe Médico de la Renfe, y reingresó en la Compañía de Ferrocarriles del Norte, donde presta actualmente sus servicios en la estación de Algemesí.
 
 
 
El niño del carro
La oración breve y eficaz de la abuelita salva de la muerte a un niño atropellado por un carro.
 
   El niño Manuel Ahuir Esteve, de 18 meses de edad, natural de Algemesí, calle de Pelayo ...estaba en casa con su abuelita; ésta salió a la calle a comprar algo a un vendedor ambulante; el niño, buscando a la abuelita, sale corriendo de la casa, en el momento en que pasaba un carro de más de dos mil kilos de peso, ante cuya rueda viene a caer el pequeño. Su abuelita, que entonces lo advierte, lanza un grito, diciendo: ¡Señora Pepa! Este grito - oración tan ardiente, esta invocación a la Sierva de Dios, fue de eficacia inmediata: la rueda pasó sobre el niño a la altura del bajo vientre, dejando un surco marcado (para que conste por dónde pasó), pero sin romper ningún hueso ni causar herida alguna.
   Copiamos del certificado médico: Manuel Ahuir Esteve, de 18 meses... fue atropellado el 18 de septiembre de 1947 por un carro de 2000 kilogramos de peso, siendo llevado con urgencia a la clínica, donde se le aprecia intenso shock traumático con un surco que marca por dónde la rueda del carro ha pasado, que va desde la articulación coxofemoral derecha, pasa por el hipogastrio y fosa ilíaca izquierda.
   Por palpación, caso raro, no se aprecia fractura alguna; por lo que se ve a rayos X, y tampoco se aprecia nada; lo mismo que ningún síntoma que pueda demostrar que haya lesiones internas; pero lo más sorprendente del caso es que a la mañana siguiente, cuando voy a verle, lo encuentro andando por la casa como si no hubiera pasado nada.
   (...) el padre del niño, que salió de casa al oír los gritos y sacó al pequeño de entre las ruedas del carro y vio por dónde le había pasado, le creyó muerto, y declara, con toda convicción, que debe la vida de su hijo a la intervención de la Sierva de Dios, Josefa Naval Girbés, tan ardientemente invocada por la abuelita del niño.
 
 
   
 


 
Estampa conmemorativa de los 25 años de la beatificación de Josefa Naval Girbés, 1988 - 2013.
"Roguemos a Dios por su pronta canonización."
 
 
 
 
 

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